
La maldición del séptimo hijo
La leyenda del Lobizón es una de las creencias más arraigadas en el folclore del noreste argentino . Se trata de la versión local del mito universal del hombre lobo.
Según la tradición guaraní y criolla, el Lobizón no nace de una mordida, sino de una maldición familiar. La leyenda dicta que el séptimo hijo varón de una prole de solo varones está marcado por este destino.
Esta creencia era tan fuerte en Argentina que las familias solían abandonar al séptimo hijo. Para evitar esto, se instauró la ley del Padrinazgo Presidencial: el Presidente de la Nación se convierte en el padrino del séptimo hijo varón para romper la "maldición" y brindar protección legal y apoyo a la familia.
Apariencia de la Bestia
Es una mezcla entre un perro grande y un cerdo (o un animal deforme).
Generalmente tiene pelaje oscuro, negro o marrón sucio.
Posee patas largas, orejas desproporcionadas que le tapan la cara y una mirada encendida.
Despide un aroma fétido, similar a la carne podrida o al azufre.
La metamorfosis se cree que ocurre en las noche de los días martes y viernes, el hombre busca un lugar apartado, como un monte o un cementerio y culmina cuando se asoman los primeros rayos de sol del amanecer recupera su forma humana, sintiéndose exhausto y generalmente enfermo.
El Lobizón no suele atacar a humanos por hambre, sino por instinto o defensa. Sus fuentes de alimento preferidas son:
* Frecuenta los cementerios para desenterrar cadáveres.
* Se alimenta de excrementos de animales de granja y desperdicios.
* Niños no bautizados: Según el mito, busca a bebés que no han recibido el sacramento para devorarlos.
Existen señales claras que alertan a los pobladores rurales:
* Ladridos inusuales: Los perros de la zona aúllan de una manera aterradora y lastimera, ya que son los únicos que pueden percibir su naturaleza maligna.
* Sonidos de jadeos pesados y el crujir de ramas cerca de las casas.
* Rastro fétido: Un rastro de olor nauseabundo que persiste en el aire.
La sabiduría popular ofrece varios métodos para defenderse o acabar con la bestia:
* Balas de plata: Al igual que en otros mitos, una bala de plata bendecida es letal.
* El puñal de acero: Debe tener una marca de cruz en la empuñadura.
* Agua bendita: Arrojarle agua bendita puede ahuyentarlo o debilitarlo.
* Herirlo: Se dice que si logras herirlo y extraerle sangre, recuperará su forma humana inmediatamente y el hechizo se romperá (aunque la persona quedará marcada para siempre).
Tipo de interacción
Origen
Siglo XIX
Región
Litoral, Mesopotamia
Hábitat Predilecto
Tradicionalmente, en Argentina, el Presidente de la Nación apadrina al séptimo hijo varón. Esto se debe a que en la Rusia zarista tenían la creencia de que el padrinazgo imperial, que daba una protección mágica contra estos males y evitaba que los niños fueran abandonados. Esta costumbre llegaría al país con la inmigración a fines del siglo XIX y principios del XX.